Salcajá una muestra de Europa

Por: Raisy Senois.-

Como si se tratara de una pequeña ciudad europea enclavada en Centroamérica, es la sensación que transmite recorrer el centro de Salcajá, la mayoría de su infraestructura data de siglos pasados, dejando una grata impresión en visitantes y quienes gozan del privilegio de vivir en un lugar donde se respira una mezcla cultural exquisita.
En el libro de los mayas Popol Vuh se hace mención del municipio en las palabras Saccahá y Sacahá que en su base significa agua amarga o agua blanca amarga, realmente la etimología del nombre es un poco confusa pero lo que sí se sabe con certeza es su fundación en 1776 atribuida a San Luis Rey de Francia, en cuyo honor se festeja la feria titular; por esa razón también fue conocida como San Luis Salcajá o San Luis Sahcahá, según el diccionario Municipal de Guatemala.

El siete de mayo de 1524 se construyó el templo San Jacinto, considerado como la primera iglesia de América Central, conservando en la actualidad su estilo colonial que a pesar de los terremotos que han afectado el lugar aún tiene elementos muy propios como los pilares internos; cabe destacar que la Ermita la Conquistadora como también es conocida es el mayor atractivo del lugar.

Salcajá también tiene un enorme parecido con algunas comunidades mexicanas…especialmente a la región sur, entre Tuxtla Gutiérrez y Chiapas, pareciera una extensión del soconusco, con vegetación variada y un clima agradablemente templado.

El municipio perteneciente al departamento de Quetzaltenango se dedica al cultivo de maíz, trigo, habas, frijol, chilacayote, pero un aspecto interesante es la gran fabricación de cortes típicos para mujeres, provocando que de otras localidades remotas lleguen a Salcajá por los precios asequibles que mantienen, también la fabricación de piezas de madera, cuero, joyas de oro, y la ganadería son aspectos que hacen del salcajense personas con gran poder adquisitivo de la región.
El deseo de superación de los habitantes del lugar trasciende fronteras, un claro ejemplo es que en la entrada lo primero que da la bienvenida es un monumento en honor al migrante salcajense, como un reconocimiento a los habitantes que se atreven a dejar su familia y país en busca de mejores condiciones de vida o por conocer los beneficios que provoca conocer otras culturas.
En el Caribe y Latinoamérica los españoles se expandieron de tal forma que dejaron como herencia su religión, algunas costumbres gastronómicas, pero sobre todo el idioma español, sin embargo, su patrón según el santoral es San Luis, Rey de Francia quien es venerado por los practicantes del catolicismo, cabe destacar que también en Salcajá hay protestantes, entre otras religiones.
Los simpatizantes de las bebidas viajan a Salcajá para degustar de su famoso caldo, su elaboración consiste en la fermentación de frutas y flores hibisco con más de 150 especies reconocidas, quienes lo han tomado dan testimonio de esta exquisitez artesanal de color rojizo convirtiéndose en otro distintivo de Guatemala.
La grandeza de los salcajenses va en contradicción con el tamaño territorial pues mide doce kilómetros cuadrados y seis pertenecen al casco urbano, sin embargo, su territorio es una joya, investigaciones realizadas por la Misión Arqueológica Española reveló que en el preclásico existió una población, época que abarca dos mil quinientos años antes de Cristo.
Sin lugar a duda, visitar Salcajá será una experiencia inolvidable e imposible de no repetir porque es una pequeña metrópoli enclava en el Altiplano Guatemalteco; por ello si quiere pasar un momento agradable no olvide visitar La Laguneta donde se pueden realizar diversas actividades recreativas y culminar con un chapuzón en las refrescantes piscinas que ofrece el sitio.

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