Playa, sol y arena en Punta Gorda, Belize

Por: Raisy Senois: Periodista y escritora.-

Conocer  y explorar nuevos territorios siempre será una de mis actividades recreativas  predilectas, porque viajar es vivir… Existe un encanto particular en cada sitio, su gente, cultura, gastronomía  y playas, impregnan  algo especial en el corazón de cada viajero, por ello hoy quiero realizar un pequeño recorrido desde  Punta Gorda, Belize, un lugar que sin duda me enamoró.

De primera impresión debo resaltar que varios sitios de América llevan el nombre de “Punta Gorda”, como es el caso de Argentina, California, Cuba, Honduras, Nicaragua, Venezuela; Punta o cabo, se define en geografía como una extensión de tierra que ingresa al océano.

Hoy me refiero a Punta Gorda, Belize, con una población de 4,500 habitantes, cuando ingresé a territorio beliceño lo hice desde Guatemala, llegué al departamento de Izabal, hasta la cabecera departamental, Puerto Barrios, pasando a Migración, luego de verificar que mi documentación estaba en orden,  compré un ticket de ida y vuelta, a partir de ese momento  inició la aventura en el muelle de zarpe y atraque, abordando una pequeña embarcación que llevaría a un grupo de personas hasta Punta Gorda.

El transporte marítimo es una de las principales vías de comunicación  que se utilizan desde Guatemala –Belize y viceversa, debido a la cercanía existente con la parte sur, haciendo  del comercio considerablemente activo.

A la lancha subieron personas que transportaban desde maletas hasta artículos que tal vez fueran utilizados para comercio, en medio del sol radiante y con chaleco salvavidas, esperamos ansiosos lograr marcharnos ya que el sol caribeño es intenso y abrazador.

Por fin la lancha estaba con la cantidad de pasajeros indicados, e inicié la emocionante aventura de viajar e ingresar a territorio beliceño en lancha, aproximadamente dos horas, mientras se va disfrutando la extensión del mar, peces que salen a dar su espectáculo gratuito, la parada obligatoria en el muelle de Livingston, continuando la marcha hasta llegar a Migración en Belize, donde se hacen los trámites correspondientes en la delegación aduanera bilingüe de Punta Gorda.

Varios visitantes tomaron el colorido bus que recorría  una avenida principal en Punta Gorda, algunos viajaban a la capital  a 160 kilómetros o Placencia en la provincia de Stann Creek a solo 82, quienes llegaban por primera vez  se quedan en playas aledañas para conocer el lugar.

Hacía un calor fuera de serie, por lo que  mi primera misión (antes de sacar la cámara y el micrófono) era buscar un establecimiento donde tuvieran a la venta alguna bebida y porque no también  algo para comer, luego de caminar, encontré una cafetería donde prepararon tacos vegetarianos (aunque no soy vegetariana) pero era un sabor increíble, acompañado de una limonada, la jovencita que los preparó (descendencia guatemalteca) aunque ella nació en Belize y su esposo de raza Kriol casi no habla español; precisamente Punta Gorda es un lugar multicultural donde llegaron: indígenas guatemaltecos, negros que venían desde Jamaica, atravesándose el Golfo de Honduras, también los ingleses que impusieron su idioma e idiosincrasia.

La infraestructura varía desde casas de madera hasta de block y cemento, a simple vista se percibe la estabilidad económica de sus habitantes, dedicándose en su mayoría a la pesca, restaurantes, cafeterías, algunos centros de diversión nocturna, sin faltar pequeños hoteles que hospedan a los visitantes ya sea porque lleguen a conocer o  asuntos comerciales como es el caso de algunos guatemaltecos.

La gastronomía de Punta Gorda es toda una delicia, arroz con coco, mariscos,  carne guisada, ensaladas y exuberantes bebidas  son parte del atractivo turístico que logra cautivar a propios y extraños; por ello Punta Gorda es más que una costa donde también se encuentran sitios arqueológicos que sirven de ayuda para el autodescubrimiento tanto de la época colonial como post- colonial, conservando grandes extensiones de selvas prácticamente vírgenes , permitiéndole a sus habitantes poseer zonas pocos contaminadas por la industria que si bien son una fuente necesaria para el desarrollo y sostenimiento del hombre por otro lado también se constituyen en agentes nocivos para la salud.

Caminé de extremo a extremo las calles de Punta Gorda, se hizo de noche y continuaba conociendo porque un aspecto a resaltar es la seguridad existente, permitiendo realizar recorridos sin la necesidad de sentir que la vida corre peligro; en esas caminatas pude observar que el comercio es liderado por asiáticos quienes venden desde legumbres hasta productos para pelo afro, se nota  el buen estudio de mercado…

Permanecí  varios días en Punta Gorda, en definitiva es una experiencia que deseo repetir porque en cada viaje dejamos algo de nosotros pero también traemos algo del lugar y es precisamente eso que nos enamora, dándome la convicción cuando Dios creó el Caribe le dedicó todo el empeño para que salieran gente  afectivas, con arte para cocinar, pescar, trabajar la madera pero sobretodo con ganas de mostrarle al mundo lo lejos que puede llegar un caribeño para lo que se proponga, sin importar los piratas que hayan llegado al Caribe y los huracanes que en ocasiones han destruido casi todo, aun así como dice el grupo Niche “En el mismo lugar sigue Cartagena, con la misma playa y con la misma arena”.

En fin si a usted le gusta disfrutar de las hermosas playas caribeñas, de mariscos y de personas con una pronunciación  en ingles muy particular, visite Punta Gorda, le asegura que no se arrepentirá… (RS)

 

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