Cuba después de Fidel

Santo Senois Matos; Licenciado en Ciencias Sociales, Psicólogo de la Universidad O&M de República Dominicana, más de 25 años como docente de Historia Hispanoamérica y Universal, autor de varios libros, entre los que destacan Biografía de un Coloso, Juan Bosch entre la dictadura y la democracia, Rimas y Décimas en el español dominicano, Transición y golpe de Estado en Chile, entre otros; el más reciente Mi época y yo, Director del programa Radial “Orientación y Combate”.-

Cuba después de Fidel

El 1 de enero de 1959 el comandante Fidel Castro y las columnas insurgentes abandonaban la Sierra Maestra, huía a la República Dominicana el dictador Fulgencio Batista y el pueblo cubano recibió al líder revolucionario con aclamaciones, pero la rápida transición hacia un modelo comunista y la posición económica, política y diplomática enarbolada por el poderoso gobierno de Estados Unidos concurrieron para restablecer el autoritarismo bajo una nueva doctrina.
Bajo la gestión de Fidel Castro, el modelo económico comunista no pudo diversificar la industria y agropecuaria que solo logró aumentar como nunca antes, la producción azucarera promovida por la URSS a través del CAMECON.
Aparte del bloqueo asfixiante impuesto como sanción por Estaos Unidos, las propias concepciones a las que se adhirió nacional e internacionalmente construyeron los muros del claustro del fracaso después de la caída de la dictadura desplazada del poder.
El Castrismo tuvo la mejor oportunidad en los tiempos en que la URSS disfrutó de bonanza para excesivos gastos militares.
La velocidad de una sociedad en proceso de desarrollo dependerá históricamente de las fuerzas y grupos sociales que pasen a la vanguardia de las ejecutorias públicas.
La primera distorsión en el esquema de la sociedad comunista que desde la comuna de Paris en 1872, la URSS, el socialismo asiático hasta la Cuba de Fidel Castro ha sido que la fallida construcción del comunismo fue guiada por una clase extraña, la pequeña burguesía rebelde.
Si la economía altamente centralizada han tenido efectos retroactivos en los estados como Cuba, se debe a la propia naturaleza del modelo comunista ejecutado por un Partido Único de puro corte fascista sin importar en nada que se llame Comunista.
En Cuba como en los demás países que sustentaron esta doctrina, la racionalización en el consumo vital ha sido una constante de calamidad pública para las masas.
Ahora con la muerte del líder histórico de la revolución se ha iniciado una tímida apertura a los designios de la economía capitalista a través de un sector mixto en espera de un mejor ciclo difícil de llegar, que permita, según la utopía, el relanzamiento de la revolución.
En los países como la URSS y otros de su bloque y la China que heredó Hua kuo-feng, que adoptaron en su momento estas decisiones, mejor se alimentó el capitalismo, y es hoy del dominio y predominio este sistema, solo que se restauró en la versión o modalidad de un capitalismo de estado.
En los actuales estadios de la humanidad ninguna Clase Social podrá entender y asimilar las restricciones excesivas en la cultura del consumismo que un sistema dominado por el atraso haya sido incapaz de romper en seis décadas consecutivas como supuesto camino político de cambio profundo.
No existe la menor duda que China Popular logró modernizarse y convertirse en potencia económica de serias preocupaciones para Estados Unidos después de que el clásico modelo económico comunista fue desestimado y Cuba se acercará más al progreso y esplendor en la medida que los agentes económicos de su anquilosada estructura social pierda fuerza.
Cuba pudo sobrevivir a los efectos políticos internacionales del derrumbe del bloque soviético gracias a la recia figura emblemática del Doctor Fidel Castro y la vertical aparato policial avasallante, pero sea de voluntad política o no, las reformas muy tímidas por cierto, se saldrán de ese marco.
El primero que como hombre de estado y político sabio, apreció el anacronismo insostenible, fue Fidel cuando en el 2007 renunció como Primer Ministro en que más que por vejez y enfermedad estaba con este paso político pre ambulando el contexto político de una era que personalmente impulsarla para su posteridad histórica de su traje y barba lo desluciría.