El Salvador dijo ¡no al continuismo bipartidista! con Nayib Bukele

Raisy Senois: Periodista y escritora, Licenciada en Comunicación Social, de la Universidad O&M de República Dominicana, maestría en Periodismo de Investigación, Corresponsal de Comentarios y Variedades, Radio HIJB de Santo Domingo, presentadora del programa de TV, Reflejos con Raisy Senois,, Conferencista Internacional, directora de la revista Reflejos, actualmente promocionando su libro Psicosis en Panajachel.-

El pasado domingo los salvadoreños eligieron a quien sustituirá a Salvador Sánchez Cerén en el periodo 2019-2024, después de la euforia de discursos y activismo político las elecciones transcurrieron en el marco de la normalidad, arrojando como resultados un 53.8 por ciento para el ex alcalde de El Salvador Nayib Bukele representante de Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), 31.6% para el empresario Carlos Calleja de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y Hugo Martínez del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) con 13.7%
Bukele se define como un político que no es de izquierda o derecha a pesar de haber sido alcalde de El Salvador por el partido de la ex guerrilla, luego de un inconveniente en el 2017 fue expulsado de la organización; pero debemos darle el beneficio de la duda, sería prematuro vaticinar si su política centrista se inclinará a la diestra.
El presidente electo, en su primera aparición luego de los resultados que lo daban por ganador expresó: “Hoy ganamos en primera vuelta e hicimos historia. Hemos sumado más votos que ARENA y el FMLN juntos, hemos pasado la página de la posguerra, invito a todos los salvadoreños a celebrar la victoria frente al bipartidismo».
Durante 30 años El Salvador tuvo como máximo representante a un miembro de la derecha o la izquierda, sin embargo el triunfo de Nayib rompió con el esquema bipartidista, sistema que le impide el paso a otros partidos y se convierten en una especie de hegemonía absoluta, sirviendo al enriquecimiento ilícito pero entrampando el desarrollo de una nación próspera y pujante.
El Salvador por 12 mantuvo un conflicto armado interno, que dejó más de 75,000 muertos situación que laceró la sociedad salvadoreña, sin embargo la subversión permitió que dirigentes izquierdistas, al firmarse la paz en 1992 se instalaran en el poder con tal autoridad, logrando colocársele a la par a la derecha tradicional con métodos parecidos pero ambos con causas personales que están muy lejos de propiciar el bien común.
El pulgarcito de América, es un país perteneciente al Triángulo Norte donde el tema de las pandillas es el principal flagelo social que afecta a miles de familias salvadoreñas, por ello cualquier líder para realizar un gobierno aceptable ante la comunidad nacional e internacional lo primero que deberá hacer, es crear protocolos de seguridad anti-maras para evitar extorsiones y derramamiento de sangre por la violencia que a diario enluta familias salvadoreñas.
Endurecer los controles sin limitar la educación, puede ser una manera de prevenir antes que lamentar, siempre será mejor exportar pupusas que mareros…