¡I Have a Dream! ¡Yo tengo un sueño!

Raisy Senois: Licenciada en Comunicación Social, de la Universidad O&M de República Dominicana, maestría en periodismo de Investigación, corresponsal de Comentarios y Variedades, Radio HIJB de Santo Domingo, presentadora del programa de TV, Reflejos con Raisy Senois, conferencista Internacional, directora de la revista impresa Reflejos y de revista digital Reflejosnews “El Espejo de la Comunicación” escritora, actualmente promocionando su novela “Psicosis en Panajachel”.-

Hoy se conmemora las bodas de plata del cobarde asesinato de Martin Luther King Jr., el 4 de abril de 1968 defensor de los derechos civiles (hoy humanos) que alcanzó su plenitud en 1955 bajo el liderazgo del joven pastor de raza negra, pero culminó con la histórica marcha en Washington donde congregó 250,000 manifestantes al pie del Lincoln Memorial donde pronunció el discurso más célebre y conmovedor que hasta hoy día lo identifica, I have a Dream (Yo tengo un sueño) que a pesar de la agresión policial racista, sentencias judiciales arbitrarias y decisiones legislativas anti segregación racial, obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1964, pero solo cuatro años más tarde fue asesinado un día como hoy en Memphis Tennessee, por un delincuente común de raza blanca James Earl Ray, apresado y condenado confeso.
En 1960 fue encarcelado por liderar de manera espontánea a estudiantes negros en Birmingham Alabama y posteriormente liberado por la intercesión del entonces candidato a la presidencia de USA, Jhohn Fitgerald Kennedy y de paso logró la igualdad de acceso a las bibliotecas, comedores y estacionamientos para los negros.
Logró el apoyo de Kennedy ya en la presidencia para abolir la discriminación en las escuelas y la disminución paulatina del desempleo que afectaba a su comunidad, hecho que también pudo haber incidido en la muerte del Presidente Kennedy.
Entre los múltiples legados de Luther King está la inclusión en los tratados de dignidad humana, de la igualdad racial, pero adoptando los conceptos de Gandhi de la no violencia y apoyado por Lyndón Johnson, (sucesor de Kennedy por el magnicidio) acuñando la frase profética “La influencia de los negros en el poder político es importante, solo así se alcanzará la verdadera meta de libertad, porque el destino de los negros está unido al de todo América” quedando demostrada su hipótesis con el reciente doble mandato de Barack Obama.
Como escritor, se puede destacar entre sus numerosas obras las tres últimas impresas: Por qué no podemos esperar (why We Can’t Wait, 1964 La Fuerza de amar (Strength tol love 1965) y El Clarín de la consciencia (The Trumpet of conscience, 1968) la primera un tanto biográfica, pues el autor es también el protagonista.
Aunque por muchos años la comunidad encabezada por su viuda Coretta Scott, solicitaron al congreso la inclusión de un día para conmemorarlo, reuniendo más de tres millones de firmas en 1971(un record) pero el cantante Stevie Wonder en 1980 lanza la canción Happy Birthday, dedicada a Luther King y llamo a Coretta diciendo textualmente: “Soñé con esta canción e imaginé en este sueño que estaba haciendo esta canción. Estábamos marchando, con letreros de peticiones para que su cumpleaños se convierta en una fiesta nacional”; ella que ya había perdido las esperanzas respondió “Te deseo suerte, estamos en un momento en que no creo que pueda suceder” pero ante el inusitado éxito de la melodía que hacia alusión al discurso de Luther King “Yo tengo un sueño”, esta vez el congreso aprobó el proyecto y en 1983 el presidente Ronald Regan firmó y el día 15 de enero en conmemoración de su natalicio (15-01-1929) en la actualidad es el tercer lunes de enero que se convirtió en un asueto federal en su honor.
El mensaje de Martin Luther King, es considerado como una obra maestra de la oratoria y por eso titule así mi columna de hoy: I have a Dream (Yo tengo un sueño) que finalizó así textualmente y que yo reproduzco en la memoria de uno de mis personajes admirados: “Sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán algún día en una nación donde no se les juzgara por el color de su piel sino por sus cualidades de carácter”
Hoy medio siglo después de su muerte, esa emotiva expresión con que finalizó su discurso, sigue vigente y nos inspira a muchos a luchar por la igualdad. (RS)