Jorge Blanco buscó exiliar a Juan Bosch

Santo Senois Matos; Licenciado en Ciencias Sociales, Psicólogo de la Universidad O&M de República Dominicana, más de 25 años como docente de Historia Hispanoamérica y Universal, autor de varios libros, entre los que destacan Biografía de un Coloso, Juan Bosch entre la dictadura y la democracia, Rimas y Décimas en el español dominicano, Transición y golpe de Estado en Chile, entre otros; el más reciente Mi época y yo, Director del programa Radial “Orientación y Combate”.-

Por los mismos derroteros desesperados corría el país y su gobierno. Ya el antecesor del Dr. Salvador Jorge  Blanco, el gran hacendado Antonio Guzmán tuvo que usar la violencia política contra un pueblo insatisfecho y frustrado por la promesa de cambio.

La República Dominicana  estaba sumida en el desastre económico  producto de la corrupción y la intervención del Fondo Monetario  Internacional y espontáneamente se producen las protestas del verano de 1984 con cientos de víctimas ejecutados por el general Manuel Antonio Cuervo Gómez, ordenado por el presidente de turno.

El partido de la burguesía nacional que su amigo político Jimmy Carter con la bandera de los derechos humanos que subió el asta de las 52 estrellas fumigó el camino del fraude, vio difícil un tercer mandato gubernamental con figuras como Bosch vigentes.

El mandatario contumaz  concibió que extrañando a Bosch del país debilitaba la oposición  y las posibilidades de una opción contraria al poder para las elecciones de 1986. Los estrategas del PRD estaban equivocados porque el veloz repunte del Dr. Joaquín Balaguer ya era indetenible.

Entonces tenían preparados un helicóptero para apresar o deportar a don Juan, pero un alto funcionario y dirigente del partido de gobierno, minutos antes de las 6.00 am de esa madrugada llegó a la calle José Gabriel García, donde residía y funcionaba el local de la organización socialista de los trabajadores (OST) el jefe político de ese grupo trotskista  Enrique de León y le dio el aviso.

Cuando este llegó a la casa del líder del PLD ya las tropas del gobierno tenían tendido un cerco, pero la premura de Enrique de León, le permitió a Bosch alertar al país del plan antidemocrático de Jorge Blanco.

Esto evidenciaba que apenas 6 años de gobierno consecutivos de la Social Democracia Dominicana  habían resultado  suficientes para agotar los postulados democráticos que ponderó la burguesía nacionalista que ya comenzaba a sentirse desbordada en la consigna que la mantuvo viva políticamente durante décadas.

Con el intento de deportación de Bosch quedaba claro que dentro de la formación social dominicana entraba en juego a partir de ese momento un nuevo conflicto social en que la pequeña burguesía enquistada su máxima representación en el pensamiento Bochista y el sector democrático de la burguesía que ya sentía el anacronismo de ese ciclo histórico.

Esta fue una de las variantes de la socialdemocracia  en que el revés político de la atomización fue más precoz  y evidente.

Para la generación de hombres y mujeres  que subsistieron a la represión política, después del 65 no tenía el mismo significado histórico ni moral, el exilio que sufrió tres años en Puerto Rico, Bosch al ser derrocado el 25 de septiembre de 1963, que el costo político que hubiese acarreado el desenfrenado intento de sacar compulsivamente a Bosch hacia ultramar.

Bosch no quiso decirlo por discreción, pero la información salió del propio solar perredeista.

Recuerdo perfectamente que en una visita que hice a Enriquito me confesó que lo hizo por el respeto que sentía hacia Bosch y la preocupación de que si eso era con Bosch, que haría Jorge Blanco con el resto de la izquierda.