La carrera de Comapa Jutiapa

Silvia Alaya; Licenciada en Comunicación Social con maestría en Comunicación Organizacional de la Universidad de San Carlos de Guatemala, experta en protocolo ceremonial, en comunicación institucional y relaciones públicas, actualmente trabaja en el Viceministerio del Deporte y Recreación.-

 

La tercera ocasión, la carrera “Corriendo por mí gente”, se realizó en San José Comapa, en una dura  travesía, terracería, piedra suelta, riachuelo, polvo, calor insufrible y lo más importante agradecimiento sincero de las personas favorecidas.

El equipo de Amigos por las Carreras nos fuimos el pasado domingo 20 de octubre, hasta Jutiapa, específicamente a Comapa, con compañeros de otros equipos porque en actividades como está la hermandad sobresale, allí estaban los espectadores esperándonos, tras la inscripción hubo momento de calentamiento, gracias Noé Zarate por tu tiempo viajar hasta allá para que tuviéramos la preparación inicial debida.

Solo los corredores locales conocían el camino exigente los demás no sabíamos a lo que nos enfrentábamos pero como dice el lema del equipo #NadaNosDetiene terminamos, todos a nuestro ritmo los 10 kilómetros verdaderamente fuertes, durante el recorrido muchas personas especialmente niños se sentían emocionados de ver tanto loco corriendo, lejos de saber que era para apoyar a los menos favorecidos, re reían y entre gritos tímidos se despedían de nosotros, en las partes sin habitantes, nos invadía el temor de que algún perro, que por defender su territorio nos impulsaría a correr con más velocidad.

Se realizó la carrera infantil dividida por edades, los niños tenían una locura de la emoción y todos querían participar corrían por su medalla que sin saber obtendrían todos sin importar el lugar, estas medallas llenaron de felicidad a los niños de Comapa, muchas gracias por regalar felicidad don Jorge Ramírez, como una bendición se multiplicaron y alcanzaron para todos, de verdad que su generosidad dejo huella en Comapa, la carrera no obtuvo apoyo de autoridades estatales, fueron los miembros del Cocode del pueblo quienes permitieron y apoyaron, no saben de carreras pero estaban listos para que siguiéramos el camino correcto, para alcanzarnos una bolsa de agua pura y para espantar a los perros, esos señores de sombrero se portaron como el mejor equipo de apoyo.

Lo interesante aquí es que todo lo recaudado se invierte en víveres para personas de escasos recursos que algunas veces solo tiene un tiempo de comida, llegaron tres beneficiaras ancianitas que superan los 70 años se sentían felices de saber que recibirían una bolsa con productos de la canasta básica, les colocaron medallas porque en realidad ellas corren contra un sistema que las tiene en el abandono, corren contra todo lo que les impide una vida digna y están aquí para demostrar de lo que son capaces por amor a sus hijos, nietos y toda su familia, las libras de azúcar, sal, incaparina, frijol y arroz se  entregaron allí mismo, algunos compañeros llevaron otro tipo de ayuda como ropa, todo, todo absolutamente todo es de bendición para muchas familias, por ello MIL GRACIAS.

Vale la pena el viaje, vale la pena ir tan lejos para recorrer 10 kilómetros, claro que si vale la pena y mientras Santos Martínez mantenga el espíritu de apoyo a su comunidad lo acompañaremos, porque vale más una pequeña acción que mil palabras bonitas, no es por un interés político, no es por buscar fama, es porque solo aquel que ha pasado esas penas quiere ayudar a sus hermanos, muchas personas apoyaron  para hacer realidad esta actividad, gracias a cada uno por nombre, hubo trofeos para todas las categorías, medallas, playeras, hidratación y hasta banano, lo que necesitábamos al finalizar la carrera, en la meta nos esperaba el juez y el equipo de apoyo, muchos niños con sus caritas sonrientes, les irradiaba tanta felicidad que era contagioso, bajo un sol tan fuerte ellos solo querían ver entrar a los corredores, la manta que indica la meta fue colocada estratégicamente, después de una subida criminal que al finalizar se une con el campo de tierra y allá en el fondo podíamos observar la palabra “Meta”

A los atletas que nos acompañaron, a los que no fueron pero igual apoyaron con su número, a los que por diferentes circunstancias les fue imposible y a quienes por tres años nos han brindado el hombro, en nombre de los más necesitados de Comapa reciban el agradecimiento sincero de personas que desconocen nuestro rostro pero conocen nuestro corazón, queda demostrado que somos Amigos por las Carreras y que nuestro corazón va  más allá de solo acumular kilómetros. Comapa 2020 nos espera desde ya con los brazos abiertos y sabemos que muchos más compañeros se unirán a esta carrera con causa.