La carrera del Cristo Negro

Silvia Alaya; Licenciada en Comunicación Social con maestría en Comunicación Organizacional de la Universidad de San Carlos de Guatemala, experta en protocolo ceremonial, en comunicación institucional y relaciones públicas, actualmente trabaja en el Viceministerio del Deporte y Recreación.-

A más de 200 kilómetros de la metrópoli, encontramos la capital de la fe, Esquipulas, municipio de Chiquimula,  ubicada al centro-oriente de Guatemala, con un clima variado, esta vez no fueron peregrinos, sino atletas atraídos por el lema “En Esquipulas se corre con fe” desde el sábado en la expo, dispuestos a desafiar el frio y el calor en pos de los 21 K.

Como es tradición de los pueblos la sonrisa de bienvenida no puede faltar, amabilidad es lo segundo que predomina en la atención para recibir nuestro kit, y así comienza el recorrido en los stands de patrocinadores que nos regalan recuerdos de todo tipo; lo más esperado es el número y la playera y de allí en adelante solo nos queda esperar el recorrido de los 21 kilómetros.

El sábado por la noche se aprovecha para la visita al Santo Cristo Negro de Esquipulas en su basílica blanca por excelencia, compras, cenar o simplemente pasear por los alrededores un ratito puesto que luego toca descansar para iniciar con las pilas bien recargadas el domingo.

La madrugada del domingo desde las 4:00am se puede percibir en el ambiente la emoción que el atletismo nos brinda a los amantes de esta disciplina, el bus nos traslada hacia el punto de salida esperándonos frente a la basílica donde se puede observar las filas de corredores con sus uniformes e implementos deportivos, en su mayoría muy coloridos con la ilusión de participar.

La competencia sale del parque Chatun, entre, risas, abrazos, calentamiento y muchas fotografías, después de los actos protocolarios ingresamos a los corrales de salida, mismo que se obtienen según los tiempos de participación, nos identifican con un brazalete con el color correspondiente y allí nos ven como ovejitas felices entrando al lugar correspondiente.

Entonación del himno nacional y después pasar en forma de ola humana la bandera gigante los colores azul y blanco sobre nuestras cabezas es la última actividad antes de arrancar, al llegar a los últimos participantes (este año se vendieron los 7mil números de participación) se escucha el conteo regresivo y todos con sus relojes listos para marcar nuestro tiempo, al escuchar cero… arrancamos motores, nuestras piernas ya saben que no pararan hasta llegar a la meta.

El recorrido es exigente, un terreno muy accidentado, subidas, bajadas, terracería, adoquín, asfalto, carretera y así logramos marcar paso y pasando entre los calles del pueblo las personas con su carisma demostrando apoyo de muchas manera, carteles, gritos, música, agua, naranja, y lo más lindo es ver niños saltando de alegría por ver pasar a tanto loco corriendo, este año llamo la atención de un niño con su singular instrumento musical en apoyo a los atletas.

Después de iniciar en un clima fresco por el kilómetro 15 el señor sol nos saludó y marco su presencia pero muy a pesar de su peso fuerte todos logramos terminar la carrera y así termino este año la media maratón de Esquipulas entre muchas más fotos pero ahora con la medalla que nos indica ¡Vale la pena todo el esfuerzo, entrega y dedicación!