La cultura del reciclaje en Centroamérica y el Caribe

Rafael Hernández Cabrera, relacionista público miembro de CONFIARP (Confederación Interamericana de Relacionistas Públicos) escritor y periodista miembro de APG (Asociación de Periodistas de Guatemala) anfitrión del programa Mayafarándula, columnista y conferencista internacional.-

El cambio climático ha hecho estragos en la naturaleza y el deterioro ambiental se ha visto empeorado en los últimos años a consecuencia del uso desmedido de plásticos, caucho, hule y otros derivados del petróleo que contaminan los afluentes pluviales en el área Centroamericana y del Caribe que pocas veces pueden unificar criterios socio-políticos, pero se han visto unidos por las toneladas de basura que en época de lluvia son arrastrados por las corrientes limpiando calles y avenidas de las grandes ciudades, tapando drenajes hasta llegar a los ríos que a su vez desembocan en el mar.

El consumo de los plásticos, está ligado al desarrollo económico de los diversos países, por lo que su uso, es sumamente difícil de erradicar; sobre todo en regiones donde el poliuretano más que un desecho es visto como materia prima, pues a través del reciclaje se puede elaborar infinidad de artículos.
Las bolsas de polietileno como empaque en los almacenes y centros comerciales, constituyen un medio de publicidad invaluable, aunque en Francia están prohibidas desde el 2017 y las vajillas y cubiertos de plástico deberán entrar en desuso en el 2020, muchos otros países han tomado medidas similares, para hacerle frente a la contaminación de los mares.

La Comisión Europea ha propuesto prohibir los bastoncillos, cubiertos, platos, pajitas, varillas mezcladoras de cocteles y palos plásticos para globos; mientras que la Organización de Naciones Unidas ONU, ha exhortado a tomar medidas contra el uso de las populares bolsas de plástico, como una medida para acabar con la contaminación de los océanos con el lema “un planeta sin contaminación por plásticos”.
La agencia Medio Ambiente, destacó en un reciente informe que cada año se consumen 5 billones de bolsas plásticas en el mundo y se calcula que anualmente se vierten en el océano 13 millones de toneladas a nivel global.
La ONU ha elogiado las medidas tomadas en Latinoamérica, iniciadas por Chile, Colombia, Panamá y Costa Rica mientras que en el Caribe, Antigua y Barbuda fue el primer país del hemisferio en prohibir las bolsas plásticas desde 2016.
Las capitales más pobladas de la región, México DF, Sao Pablo, Brasil y Buenos Aires, Argentina ya han tomado medidas al respecto.
En Guatemala uno de los lagos más bellos del mundo como lo es Atitlán en Panajachel Sololá, solamente en la época de lluvia se recibe 3 mil toneladas de basura formada por desechos plásticos y en el caribe muy cerca de la isla de Roatán en Honduras, se formó un enorme manto de basura plástica que simula una isla por su gran tamaño.

En Puerto San José, Escuintla, Guatemala se ha detectado micro partículas de plástico, menores a 5 miligramos que se convierten en alimento de peces contaminando las diversas especies, otro foco de contaminación lo constituye el rio Motagua, entre la frontera de Guatemala y Honduras donde recientemente se colocó la primera biobarda en la desembocadura del afluente logrando frenar la caída de más de 4 mil metros cúbicos de desechos en el océano atlántico.
En Antigua Guatemala, monumento colonial de América, la municipalidad publicó hoy en el diario oficial, un acuerdo que prohíbe el uso y distribución de utensilios plásticos desechables y desobedecer la norma implica multas que oscilan entre los Q300.00 para quien los use, a los Q7, 500.00 a quien los distribuye y en caso de reincidir se duplica el valor de la multa.
Víctor Pineda, de la Asociación de Plastiqueros y Recicladores de Guatemala, opina que la solución no es multar o prohibir y que la contaminación en el mar por plástico no llega al 2%; Pineda aconseja a los alcaldes a impulsar proyectos de reciclaje en sus municipios, esto les generaría ingresos frenando la contaminación.
En los municipios de San Miguel Petapa y Villa Canales en la capital, Cantel en Quetzaltenango, Acatenango en Chimaltenango y San Pedro La Laguna en Sololá, también están aplicando medidas correctivas en cuanto al uso del plástico.

Mientras los humanos sigamos contaminando con el uso desmedido del polietileno en sus diferentes presentaciones, estaremos contribuyendo a que el plástico sea considerado como el mayor depredador de los océanos, así que todos debemos contribuir a popularizar la cultura del reciclaje en Centroamérica y El Caribe.