La dulce carrera de las piñas

Silvia Alaya; Licenciada en Comunicación Social con maestría en Comunicación Organizacional de la Universidad de San Carlos de Guatemala, experta en protocolo ceremonial, en comunicación institucional y relaciones públicas, actualmente trabaja en el Viceministerio del Deporte y Recreación.-

 

Por las fiestas patronales de aldea El Jocotillo, se organizó la  primera carrera del Piñero en honor a la gran cantidad de cultivo de esa fruta, en el departamento de Guatemala, en ese lugar se cultiva el  36% de la producción nacional, caracterizándose por su dulzura, a la orilla de la carretera los vehículos paran para degustar las rodajas preparadas al instante o con cáscara para llevar, pero la parada es obligada al transitar por el Km 36 carretera a El Salvador.

Los compañeros Runners  Rosario y José con el apoyo incondicional del Tigre Mansilla y su Rugido, se encargaron de promover el evento y lo recaudado sería a beneficio de dos familias que en este momento lo necesitan, debido a diferentes situaciones cotidianas.

El apoyo de la municipalidad, el Consejo Comunitario de Desarrollo –COCODE- y de la Cooperativa El Piñero fue de vital importancia, para ser la primera carrera les quedo todo en perfecto orden, obtuvimos número, hidratación que durante el recorrido nos ofrecieron, piña en trozos al finalizar la actividad, medalla de participación, grandes trofeos y medalla personalizada para cada ganador según su categoría con su respectivo diploma.

El recorrido aparentaba ser plano pero son subidas que no se ven pero se sienten, las piernas indican lo fuerte del terreno, pero todos íbamos motivados, porque si de ayudar se trata los “Amigos por las Carreras” decimos presente, por ello la presencia de la ola amarilla resalto en el evento.

Los vehículos en una ruta muy transitada, en su mayoría se portaron educadamente con los atletas, solo recordamos a los organizadores incrementar la seguridad; las personas curiosas se quedaban con la intriga de ver tanto loco corriendo, pero me atrevo a opinar por todos los participantes les brindamos sonrisa en señal de saludo, disfrutando del olor a piña agridulce que envolvía el ambiente.

Casi por finalizar se hacía visible la señal amarilla de meta y era el momento de cruzarla, todos los asistentes muy amables, el animador, los organizadores, los espectadores y participantes vivimos una fiesta deportiva, esperamos al último participantes Horacio Gamez, quien nunca se rinde, siempre  termina cada reto propuesto y este no fue la excepción.

En la premiación a parte del trofeo y diploma recibimos la típica y característica piña, lo más original de la carrera.

El gesto de mayor responsabilidad fue la transmisión a través de Facebook de la entrega del efectivo a las dos familias, gran respaldo para José y Rosario, a quienes les aplaudimos la iniciativa y la calidad de corazón que se tienen, runners tenían que ser; por eso y mucho más es que amamos el atletismo no importa que nos digan esos locos que corren, nosotros mantenemos saludable la mente el cuerpo y el corazón.