La importancia del médico del ring

Rafael Hernández Cabrera, relacionista público miembro de CONFIARP (Confederación Interamericana de Relacionistas Públicos) escritor y periodista miembro de APG (Asociación de Periodistas de Guatemala) ex presidente de CDG (Cronistas Deportivos Guatemaltecos.-

El reciente deceso  de Silver King en Inglaterra ha destapado carencias  que nos hacen recordar  a otros como el Hijo del Perro Aguayo, Eddy Guerrero y si nos vamos tras en la historia la lista seguiría creciendo con luchadores de menos fama, pero que igual han dejado su vida, pudiendo haberlo evitado o por lo menos tomado precauciones.

Para entender mi propuesta quiero contarles una historia verídica que me lleva a la etapa de Revista “Arena”  en la página del aficionado, yo como director respondía la correspondencia y el 15 de septiembre de 1983 al contestarle a un joven lector, él llegó con su padre don Gilberto Paxtor a conocerme en Arena Internacional ubicada en la zona 8, Carlos recién finalizó el bachillerato y como estudiante de medicina, me apoyaba en las veladas luchística de los sábados, ad honorem, iniciando una amistad que se ha mantenido a través del tiempo y la distancia.

El domingo 2 de diciembre de 1984 Promotores Unidos, integrado por: Julio Cesar Concuá, Rafael Figueroa, Carlos López Jocol y Jorge Reyes Alonzo rompiendo paradigmas unieron esfuerzos para presentar una nueva etapa en el Gimnasio Teodoro Palacios Flores y entre las innovaciones contrataron a mi particular amigo Doctor Carlos Paxtor “De Erre” como lo llamaría a partir de ese día; lo novedoso en cartelera era la reaparición del ídolo Máscara Roja, contra Míster “T” El Pocho Maldito, pero aunque ese domingo tuvo mucho trabajo suturando heridas, fue hasta el domingo 9 que su nombre aparecía oficialmente en cartelera como médico del ring.

Desde ese día nos tocó compartir aventuras con muchos luchadores, especialmente rudos, en una oportunidad llevamos al Pirata Morgan casi vaciándose a suturarlo en el hospital de Traumatología del IGSS (en ese entonces quedaba frente a la estatua de Tecún Umán y muchos casos que sería largo enumerar, pero lo más importante, todos los luchadores antes de subir a luchar eran evaluados por el Dr. Carlos Paxtor, quien tenía la potestad de no dejar subir a quien no estuviera apto, por diversas razones o de parar un combate según las circunstancias.

Gracias a Dios y a su buen desempeño, no hubo tragedias que lamentar, ni con Promotores Unidos, ni con Promociones Reyes Alonzo.

Por razones profesionales, Tuvo que emigrar a las tierras del Tío Sam, dejando un profundo vacío en los cuadriláteros nacionales y ya nada volvió a ser igual, una temporada el Dr. Fernando Batres hacía las funciones de médico del ring , pero cuando estaba programado (Alacrán Jr. Se adelantó en el viaje sin retorno) posteriormente el Dr. Jorge Gómez se encargaba de llenar ese vacío.

Hasta que  a finales de los años 90s Promociones Reyes Alonzo cerró temporada al rescindirles el contrato de la Catedral del Deporte por remodelaciones que encarecieron el arrendamiento volviéndolo inalcanzable para el deporte espectáculo que ya venía en decadencia.

La Lucha Libre sigue siendo en esencia, un deporte altamente peligroso no solo por lo recio del llaveo sino también por los lances espectaculares, pero sobre todo por negligencia.

Sé que es sumamente difícil reconocer cuando llega el momento del adiós, el padre tiempo no perdona y las facultades físicas van mermando a la par de las afecciones ya sea musculares, cerebrales o de otra índole, pero un chequeo médico antes de subir al cuadrilátero podría hacer la diferencia.

Cuantas tragedias podrían evitarse, los promotores de todas las arenas por pequeñas o grandes que sean deberían contratar los servicios de un médico del ring. NO ESTOY EXAGERANDO…

La idea queda en el ambiente y yo inmerso en  los recuerdos de una etapa gloriosa donde el médico del ring era tan importante como los propios gladiadores.

Mi respeto y admiración al Dr. Carlos Paxtor donde quiera que se encuentre. (RHC)