Linchamientos en el ojo del huracán

Raisy Senois: Periodista y escritora, Licenciada en Comunicación Social, de la Universidad O&M de República Dominicana, maestría en Periodismo de Investigación, Corresponsal de Comentarios y Variedades, Radio HIJB de Santo Domingo, presentadora del programa de TV, Reflejos con Raisy Senois,, Conferencista Internacional, directora de la revista Reflejos, actualmente promocionando su libro Psicosis en Panajachel.-

En las 2 últimas décadas se critica la fragilidad del sistema judicial en América Latina, ciudadanos con todo el derecho de recibir justicia, sucumben en   las trampas de la ley, precario presupuesto para los organismos castrenses, un Ministerio Publico poco  eficiente y Jueces que deben juzgar infractores o  presuntos delincuentes, con falta de pruebas o con inadecuado manejo de los procedimientos legales, empujados a dejar en libertad a individuos letales para la seguridad del país; ante estas situaciones, los linchamientos han cobrado auge, sobre todo en Guatemala, donde solo en lo que va de año seis personas han perdido la vida en ese tipo de acontecimiento.

El linchamiento es un procedimiento antiguo, algunos investigadores  sitúan su origen en el año 1780 cuando un juez en Virginia, Estados Unidos, Charles LYNCH, juez de Virginia en el siglo XVIII decidió linchar a un grupo de conservadores dejando de lado la aplicación de los códigos penales que son el sustento básico para la aplicación correcta de la ley. Esta acción fue conocida como «Lynch Law», o la «ley de Lynch». De allí viene el término «linchar» y «linchamiento».

Es un error confundir la ley indígena con los linchamientos, porque en la primera se castiga al individuo sin llegar a provocarle la muerte, donde el jefe le propina varios latigazos frente a toda la comunidad, lo hace caminar hincado y finalmente es expulsado del poblado, además se busca avergonzar al sujeto para provocar un cambio de actitud pero con  los linchamientos el único fin  es que el individuo muera ya sea porque lo incendien o ser golpeado con objetos contundentes.

Con este tipo de procedimiento ilegal ocurren factores peligrosos,  dentro de estos: 1) la  confusión de individuos, a nivel personal creo que esto es lo más peligroso, porque alguien podría estar en el lugar equivocado con la ropa equivocada y con rasgos físicos parecidos con quien si cometió el delito,  se han dado casos donde comunidades han incendiado turistas porque creyeron que robarían niños, luego de realizarse las investigaciones se descubrió que tomaban fotografías solo para documentar la forma de vivir de los habitantes del lugar 2) el desorden que provoca 3) los individuos crean un tribunal callejero donde varias personas se convierten en jueces 4) quien se atreva a defender a quien está a punto de ser linchado tiene un gran probabilidad que terminar de igual forma 5) quienes participan en linchamientos son infractores de la ley aunque el Código Procesal Penal no contemple los linchamientos.

Los linchamientos son propios de una sociedad en retroceso judicial donde se perdió la confianza en la justicia y donde ciertos ciudadanos aprovechan lo más mínimo para saciar su sed de sangre sin obtener repercusiones de la ley, debido a que en este tipo de acción se le hace difícil a las autoridades recabar las suficientes evidencias para encontrar a todos los que participaron en el hecho.

En Guatemala existe un aspecto relevante y es las secuelas que dejó el conflicto armado interno que duró treinta y seis años, donde la firma de la paz no ha podido acabar con la idiosincrasia de resolver las cosas a través de la ley , sino por las propias pistolas, sin embargo no todo los males de violencia social que vive la nación centroamericana se le deba atañer  al duro pasado también  se vive en una sociedad descompuesta moralmente donde los valores y principios están siendo relegados , cuando esto sucede la ley de ojo por ojo y diente por dienta es la vía más factible para quienes cansados del sistema o con un asesino oculto participen en este tipo de hecho.

Nadie tiene el derecho de arrancarle la vida a otro ser humano, hay que fortalecer el sistema de justicia porque esa es la única forma de evitar los linchamientos porque tan asesino es el delincuente como quienes participan en linchamientos.

El Código Procesal Penal debe ser conocido desde la policía El Ministerio Público y por cualquier ciudadano común, no solo por jueces, para garantizar el debido proceso evitando que en el camino se cometan acciones inadecuadas entorpeciendo el deber de la justicia.

Que los vecinos se organicen eso es perfecto, pero tomar acciones legales no le compete a una comunidad, además algunas asociaciones paralelas a la ley aprovechan su postura, para escabullir la atención de las autoridades, podrían ocultar ilícitos, robos, extorciones o incluso sicariato y esto los coloca en el ojo del huracán.