Media Maratón de San Juan Sacatepéquez

Silvia Alaya; Licenciada en Comunicación Social con maestría en Comunicación Organizacional de la Universidad de San Carlos de Guatemala, experta en protocolo ceremonial, en comunicación institucional y relaciones públicas, actualmente trabaja en el Viceministerio del Deporte y Recreación.-

 

La historia atlética  de San Juan, Sacatepéquez,  tierra de las flores y de los muebles inicia en 1976, con un recorrido de 18 kilómetros, con solo 200 participantes, su recorrido tradicional, salida frente al salón municipal, aldea Sajcavilla, el Aguacate, San Pedro Sacatepéquez, meta final frente al mercado municipal, tras 43 años no ha variado, solo agregamos subidas extras y ahora se corren 21 kilómetros, a partir de 1982, este año con más de 2,000 participantes.

Pero fue hasta el 2005, que en la rama femenina, gano la atleta, Corina Aldaba de México, que se convirtió en Internacional.

El domingo 9 de junio nos fuimos a recorrer la 43 edición de esta fiesta atlética, en la actualidad contamos con varios atletas extranjeros principalmente keniatas, y el primer lugar categoría masculina libre fue para Elisha Chumo Korir quien dejo sorprendido con una hora 6 minutos para el terreno exigente de esta media maratón.

Fue un orgullo que la rama femenina libre ganaran tres guatemaltecas, Heidy Villegas, primer lugar; Merlin Chalí, segundo y Sandra Raxón tercero, bien por la disciplina, dedicación y entrega de cada una.

Después de salir de Sajcavilla nos encontramos con fuertes cuestas para llegar al centro de San Pedro, lo hacemos ya con cansancio acumulado, en la entrada un tramo plano al doblar en la primera, una imponente subida que termina en curva que nos obliga a sacar fuerza y demostrar nuestra fortaleza atlética.

La iglesia celeste/azul frente al parque de San Pedro nos indica que ahora nos esperan 6Kms de bajada y curva, en ese punto no sabemos si reír o llorar, pero seguimos con la frente bien sudada, y a hacer uso de la mejor técnica para no dañar nuestras rodillas, nos enfilamos al tramo final de la carrera, mi amigo José Quisquinay me dijo el “resbaladero gigante” diría yo el laberinto sin fin, vuelta y vuelta y vuelta y vuelta parece interminable todos allí nos dejamos llevar por el viento hasta que frenamos en una gasolinera ubicada en la entrada de pueblo, San Juan es rudo porque justo allí visualizamos la última subida inclinada a unos 45º aproximadamente.

Terminando la subida final, al fondo vemos la meta y eso nos llena de energía y deseos de dar lo último del día, entramos con todo, como indica el coach “remate campeones” y allí vamos como si nada hubiese pasado pidiendo pista y simulando ser el Speedy González del recorrido aunque nuestras cansadas piernas solo nos permiten la velocidad mínima.

El momento final es ver el mercado, la alfombra de marcaje, pisarla y saltar con la victoria entre las manos, hicimos de nuevo la hazaña de correr 21K y pese a todas las dolencias con la postura de regresar una vez más, porque lo que cuenta es la vivencia que nos llenó de felicidad.