¡Misión cumplida! Máscara Roja

Rafael Hernández Cabrera, relacionista público miembro de CONFIARP (Confederación Interamericana de Relacionistas Públicos) escritor y periodista miembro de APG (Asociación de Periodistas de Guatemala) anfitrión del programa Mayafarándula, columnista y conferencista internacional.-

 

Corría el año de 1984, yo apenas un jovenzuelo que haciendo mis tanes en el periodismo deportivo, aunque ya había trabajado en México en Box y Lucha pero esta era mi primera portada en Revista ARENA, era el inicio de la segunda época de oro con Promotores Unidos en el Gimnasio Teodoro Palacios Flores, Rafael Figueroa, Carlos López, Jorge Reyes Alonzo y Julio Cesar Concuá.

Rafa como director técnico y yo tendría a mi cargo la promoción; la sociedad Promotores Unidos, tenían como fin primordial devolverle la credibilidad al deporte del costalazo, no más disfraces grotescos, nos enviaron a México y al Salvador a contratar luchadores; trajimos al Guerrero Negro y Mensajero de la Muerte, en el Salvador estaba Míster T y fue un hitazo presentar a un luchador cuya trayectoria  en USA  era su mejor carta de presentación además su atuendo distaba mucho de los disfraces burlescos, su corpulencia y rudezas de inmediato captaron la atención del respetable y surgió una rivalidad enconada con Mascara Roja, quien lo diría: ese sería su último rival en su carrera como luchador profesional, el 9 de diciembre de 1984 en un combate en súper libre del cual adjunto crónica; una semana antes del combate tuve el honor de hacerle la última entrevista que concedió como luchador (también adjunta), después de aquel 9 de diciembre, no volvería a vestir más el traje escarlata que tanta fama le dio dentro y fuera de nuestras fronteras.

Salió cargado en hombros desde el vestidor de los técnicos hasta el faldón del ring y al terminar la pelea, el público de nuevo lo regresó en hombros, sin saber que esa sería su despedida, sin bombos ni platillos, simplemente así en silencio, como los grandes…

Tuve el honor de conocerlo como luchador, pero también el privilegio de ser su amigo, en ese viaje en avión para las primeras contrataciones pudimos platicar mucho me contó cuando debutó en 1954 en la primera época de oro y fue  pieza fundamental para la segunda, hablamos de su rivalidad inconclusa con Landrú, de sus máscaras ganadas ante rivales de categoría, consideraba a Akio Yoshihara como su rival más duro, sus combates contra Ray Mendoza, Inocente Castellanos, Cavernario Galindo, El Cirujano, tantos rivales de calidad,  por último Míster “T”  y como Rafael Figueroa, siempre estaba ávido de aprender, con dos carreras universitarias, como exitoso empresario de seguros, como predicador los últimos años de su vida, quedamos pendientes de reunirnos en la iglesia a la cual asistía a pesar de su avanzada edad, siempre fue un hombre sano, deportista desde su juventud, ganó títulos de fisicoculturismo y en la Lucha Libre Profesional, será siempre considerado como uno de los ídolos más queridos por la afición, la última vez que platicamos, no puedo olvidar sus palabras, era un hombre muy elegante, siempre de traje completo…

Yo estaba estacionándome frente al hotel Ritz Continental, para una reunión; Rafa paró su Plymouth rojo de ocho cilindros, una voz ronca de predicador, me grito “Tocayo” (así me llamó siempre), de inmediato se bajó y con un fuerte abrazo de reencuentro me dijo, “que gusto verte, te invito a mi iglesia, tenemos mucho por platicar, te veo bien (afortunadamente yo no estaba mal vestido) porque él siempre vestía elegante; tenemos que prepararnos para el día que nos toque decir misión cumplida”…  y se fue con esa sonrisa que lo caracterizaba, porque las bocinas de los carros ya estaban causando presión…

No pude verlo en su iglesia, esa será mi asignatura pendiente, pero se que Rafael Figueroa a sus 87 años se fue con esa sonrisa contagiosa, que muchos desearíamos llegar a esa edad en plenitud de facultades físicas y mentales con una trayectoria limpia y ejemplar…

Estoy plenamente seguro que Dios te permitió decir en el último momento,  ¡Misión cumplida! Máscara Roja. (RHC)