Opinion

Santo Senois Matos; Licenciado en Ciencias Sociales UCE, Psicólogo de la Universidad O&M de República Dominicana, más de 25 años como docente de Historia Hispanoamérica y Universal, autor de varios libros, entre los que destacan Biografía de un Coloso, Juan Bosch entre la dictadura y la democracia, Rimas y Décimas en el español dominicano, Transición y golpe de Estado en Chile; entre otros; y el más reciente Mi época y yo, Director del programa Radial “Orientación y Combate”.

Por: Santo Senois

Retos y desafíos para américa

Recientemente se despertó la memoria histórica con el 4 de julio de 1776, día de la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica y haber transcurridos 241 años para meditar, reflexionar y relacionar todo el contexto latinoamericano.

La pléyade  independentista estadounidense que impulsaron el proyecto político liberador, estaban imbuidos de un pensamiento social capitalista que redimiera el pueblo de Thomas Jefferson y George Washington de la esclavitud y otras lacras de pre-capitalismo.

Ahora derrotada la codicia política de potencia de Inglaterra, sin una pronta eliminación del sistema esclavista, advino un enfrentamiento entre el sur y el norte que trajo la muerte del presidente Lincoln, organizándose, claro está con sus altas y bajas, una unión que pasó a la fase de búsqueda del liderazgo internacional del continente, lo cual fue favorecido por el ejercicio desgastado de potencia de España, Inglaterra y Francia.

Como muy pocos países que se independizaron, con apenas menos de medio siglo ya los visionarios de aquel estado trazaron la estrategia continental, logrando definir lineamientos específicos para consolidar un sistema económico, político, social, moderno y ser heredero imperial de las fuerzas mundiales Europeas.

En los predios de la historia universal esta fuera de tela de juicios el inevitable impacto en los procesos de emancipación social en los proyectos nacionalistas del siglo XIX de los aportes en las definiciones democráticas de las concepciones jurídicas legadas a las constituciones de las naciones recién surgidas por la independencia Yankis.

Hoy más que nunca en que ninguna nación por fuerte que sea se puede vivir enclaustrada en sus propias fronteras, urge reagrupar en una totalidad política, cultural y judicial los elementos súper-estructurales generales legados por los precursores de la democracia, incorporándolos en los nuevos tiempos a la cruzada que apenas estamos iniciando contra el terrorismo, el narcotráfico y la corrupción multinacional sin sanción.

 

Mientras de manera más claro la comunidad internacional pueda desentrañar la plataforma común que en el intercambio socio espiritual hemos pisado los hombres y mujeres de este continente en el transcurso de los días oscuros y duros de nuestras vidas, más justos y provechosos serán los convenios y acuerdos bilaterales y mundiales en busca de la paz y la civilización sin cortes bochornosos para la humanidad.