Reflexión: Tolerancia y comprensión para los demás

Raisy Senois:Periodista y escritora, Licenciada en Comunicación Social, de la Universidad O&M de República Dominicana, maestría en Periodismo de Investigación, Corresponsal de Comentarios y Variedades, Radio HIJB de Santo Domingo, presentadora del programa de TV, Reflejos con Raisy Senois,, Conferencista Internacional, directora de la revista Reflejos, actualmente promocionando su libro Psicosis en Panajachel.-

 

Somos seres humanos emocionales, sensibles en un mundo rudo, donde  nos toca enfrentar  situaciones familiares, económicas, amorosas, de salud, a veces hasta judiciales, cada preocupación genera ansiedad, desasosiego por desconocer como terminarán las cosas  hasta tal punto que en medio de cada proceso nos convertimos en un manojo de nervios.

Las emociones descontroladas no dejan  disfrutar la canción favorita, ni el exquisito olor que producen las algas, el salitre y los mariscos, ¡todo se torna difícil!, la sensibilidad está a flor de piel, sentirse decepcionado del propio yo es una de las etapas hostiles, el sentimiento incontrolable de marcharse, cierras los ojos y solo logras visualizarte en algún lugar del Caribe, las recónditas selvas del Petén o en México donde a ritmo de mariachis y tequila piensas ahogar cada una de tus penas, no provocadas por el amor de un hombre o una mujer, sino por la rudeza de la vida.

Con el paso del tiempo, descubres que la decepción más fuerte no es la amorosa, sino la que te provoca conflictos difíciles de manejar, porque son infligidos por el ego sobrevalorado.

La falta de  madurez, traumas en la niñez, impiden comprenden el valor del tiempo, lo mucho que duran las discrepancias contrastan con la lentitud para resolverlos, olvidando que en un abrir y cerrar de ojos se pasa a otra dimensión, reflexionando que es mejor no pasarse la vida peleando con los seres que amamos; tengo la firme convicción que cualquier agravio provocado por un familiar o amigo se puede perdonar, no debería existir  nada tan fuerte que no permita dejar las rencillas atrás y conciliarnos con un simple abrazo.

La vida es ruda pero los humanos debemos hacerla más llevadera, agregando tolerancia y comprensión en primer lugar a nosotros mismos y luego al prójimo, porque si un  individuo es incapaz de perdonarse, menos tendrá la capacidad para hacerlo con otro; leemos en la Biblia el segundo mandamiento que dice: “Ama a tú prójimo como a ti mismo¨ pero algunas vez te haz sentado a pensar si ¿realmente te amas?, o si ¿te amas tanto que ya no te importan los demás? Si ¿te has convertido en un inclemente, en un sabio o en alguien que no logra sensibilizarse ante el sufrimiento ajeno?

Creo en un mundo más humano donde no solo importo yo, sino también los demás, donde amo a mi familia pero también consciente que los demás aman a la suya, en un mundo que es mi espejo, por ello aun siendo periodista no me alegra la noticia (llegando a la utopía) que mil políticos en América Latina serán  enjuiciados o que un narcotraficante será extraditado a la tierra del Tío Sam, nada de eso es mi inspiración , porque lo único que revela es lo mucho que hemos dejado de ser un humano emocional, convirtiéndonos en individuos sangrientos y desleales…

Por un mundo donde nos amemos, amemos al prójimo, donde no calumniemos y nos vayamos a la cama como si no hicimos nada, aboguemos por un mundo donde nos perdonemos nuestras ofensas, por un mundo donde no saquemos un meme ridiculizando a quién podría ser un familiar, un mundo donde reine el respecto de pensamiento aunque no se esté de acuerdo.

Creo en la bondad que genera la mente y el corazón, lugares también donde se hospeda la decepción, esa que convierte a la gente en un ser frío y poco confiado, consciente de esto , estoy segura que en el fondo podemos buscar el punto que le permite al individuo continuar con su camino, perdonando las actitudes de los demás que en el fondo reflejan una vida de niño mimado o maltratado, tal   vez no por sus padres pero si por la desigualdad económica, al final  tratamos de ocultar  ese rincón del corazón pero que nos delata con nuestro proceder y evidencia lo que realmente somos.

Por ello, las acciones siempre se impondrán sobre las apariencias, recordando mantener la paz en nuestra mente y corazón, para convertirnos en gente que respeta el derecho de los demás pero que también sabe perdonar. (RS)