RN 14 una aventura extrema

Silvia Alaya; Licenciada en Comunicación Social con maestría en Comunicación Organizacional de la Universidad de San Carlos de Guatemala, experta en protocolo ceremonial, en comunicación institucional y relaciones públicas, actualmente trabaja en el Viceministerio del Deporte y Recreación.-

 

¡La vida te da sorpresas! No sabía lo que me tenía preparado el equipo de Runguate.com ¡estaba emocionada! era tanta la ansiedad que desde el sábado inicié con mucho emoción mi preparación, que incluye mi traje de gala dominical, mi amada poderosa amarilla, para representar a nuestro equipo “Amigos por las Carreras” en la ciudad colonial; los esposos Estrada-González, me hicieron un regalo, como los tres somos corredores entendemos esta locura, me regalaron un número para correr los 21K Antigua y yo más que feliz.

Esta media maratón se convirtió, en la más severa que he recorrido, el 90%  carretera abierta, escaladas y curvas pronunciadas, era un reto exigente y cansado  porque la RN14 es implacable.

Salimos del INVAL, a carretera abierta, luego un tramo empedrado, de nuevo asfalto y al cruzar de lado derecho, iniciamos el ascenso, en adelante ya no encontramos terreno plano, el sol de ese domingo era abrazador, al llegar a la primera alfombra donde retornaban los corredores de 12k, confirmábamos que el recorrido era más intenso, a partir de ese tramo empinado.

Devorar carretera ¡es otro nivel!, ver pasar todo tipo de vehículos, demuestra de lo que somos capaces, aunque no se aparta el temor por cualquier incidente con los buses extraurbanos y el transporte pesado; que contrasta con la actitud de los autobuses de cruceristas, marcando perfectamente la distancia para que los corredores se sientan seguros.

Llegó un momento agobiante, creí que nunca alcanzaría  el retorno, pero al final de la carretera, lo visualicé tan pequeño que parecía imposible rebasarlo, era obligado porque si no ¿cómo me regreso?, en ese punto estaba un fotógrafo y como dice el meme “para las cámaras si sonrío” así pasé la primera parte de la carrera.

De regreso el calor intenso, disminuyó el entusiasmo, al punto de decir ¡mejor me quedo por aquí! pero era tan imponente la carretera que nos retaba a continuar, por lo que me dije, haré esta bajada con todas mis fuerzas y después (como diría Arjona) veremos  qué es lo que pasa; así lo hice y arranque fuerzas de lo más profundo, marqué mi paso y ¡vámonoooos!…en medio de la hazaña, un señor acompañado de sus hijos, sentados en el asfalto, me dijo: “Paso corto, pierna recta, correcta bajada” palabras que alimentaron mi espíritu y recargué totalmente mis energías, creo que fue en el km 15.5 o 16, pero luego de esas palabras cuando sentí ya me encontraba en el km 18 fue genial saber que estaba a tan solo 3 kms de anotar media maratón más a mi récord.

Ruth una amiga que no compitió se encargó de las fotos del grupo que en total fuimos 8,  los primeros en cruzar fueron Claudia y Jeremy corrieron 12 kilómetros; después entro el élite Rudy con tiempo de 1:34 los 21K, minutos más tarde entro Mauricio, pasado las dos horas, me comenta Ruth que le parecía extraño que yo no llegara, cuando el reloj marcó las 2:08 si se preocupó pero segundos más tarde crucé la meta, todos me sonrieron y me abrazaron, yo lo que quería era comer, por primera vez una carrera me provoca mucha hambre.

Quedé muy agradecida con los scout que en lugar de hidratante lo primero que regalaron en esta carrera fue Incaparina que me supo a elixir de dioses, me comí dos bananos y una manzana, el apetito seguía insaciable, también nos dieron semillas con fruta seca, algo delicioso para tan desgastante reto, que invita a repetirse el próximo año..

Cuantas vivencias, cuantas distancias recorridas, sudor, lagrimas gritos y mucha fuerza expuesta en cada reto, solo así descubrimos de lo que somos capaces, es por ello que los invito vamos a correr, porque esto nos regala libertad.