Si pierde Eduardo Hidalgo perdemos todos

Santo Senois Matos; Licenciado en Ciencias Sociales, Psicólogo de la Universidad O&M de República Dominicana, más de 25 años como docente de Historia Hispanoamérica y Universal, autor de varios libros, entre los que destacan Biografía de un Coloso, Juan Bosch entre la dictadura y la democracia, Rimas y Décimas en el español dominicano, Transición y golpe de Estado en Chile, entre otros; el más reciente Mi época y yo, Director del programa Radial “Orientación y Combate”.-

Si pierde Eduardo Hidalgo perdemos todos

El panorama de turbulencias y de preocupaciones docentes que crearon las acciones del ministro de Educación Dominicana Andrés Navarro, primero con la exclusión de nómina de miles de maestros activos o en proceso de plan de retiro por enfermedad y luego el sorpresivo asalto oficial envuelto en las ternas en que prevé someter un recurso de inconstitucionalidad ante el tribunal de constitucionalidad no era el terreno ni escenario de confrontación para llevar al MINERD a la legalidad violentada.
Fue un reto fuerte para la dirección de la Asociación Dominicana de Profesores.
La ley general de educación que firmaron hace dos décadas las diversas fuerzas magisteriales aún con sus insuficiencias representó un paso de protección para el magisterio y la educación dominicana.
Las dos batallas enumeradas, la primera ganada con integración popular y docente y la segunda perdida, no será el Waterloo de la ADP porque los nuevos aspirantes pronuncien escuela por escuela el panegírico que sirva de base a los criterios de poca agudeza reivindicativa para pretextar farsa mente regeneración y rehabilitación del sindicato.
Las diversas corrientes opositoras a la candidatura de Eduardo Hidalgo carecen de sentido instinto de capacidad y voluntad de concertación, de negociaciones con el patrón estatal, que es la personalidad que el ministro ha demostrado en estas dos duras oportunidades frente al magisterio y nuestro Sindicato.
El sistema de terna y las cancelaciones de miles de adepeistas por el peligro que para la supervivencia del sindicato extrañaba devino de una ineludible provocación que solo una dirección madura podría resistir y responder en la medida de lo posible sin caer al emprender la lucha en anarquía, lo cual salvo el pasado año escolar sin convertir las escuelas mediante las huelgas en un indeseado campo de batalla.
El compañero Hidalgo tiene ventajas al compararlo con los demás candidatos: 1º. Ha sabido recoger el legado de un liderazgo más maduro que el de sus competidores.
2º. Ha evidenciado algo que es fundamental para las masas, depositar la confianza en un candidato: la garantía de cumplir lo pactado a través del compromiso y promesas.
3º. La vocación para relanzar el movimiento sin importar las fallas y debilidades a partir de los logros, sin caer en retrocesos.
Los tres rangos esenciales que emanan de la personalidad integran a su favor el perfil de un líder sindical que por necesidad, no suya, sino de una colectividad busca con justificación la reelección que complementará lo que falta de una fase en las conquistas docentes.
Si el pueblo docente se confundiera por lo desbordada que están las ofertas demagógicas perderemos el punto de apoyo para extender las conquistas del bienestar docente a otras dimensiones del contacto socio-educativo que están pendientes y convocados en una nueva reforma de la ley general de educación vigente.
Si pierde Hidalgo se perderá todo. Entonces habrá anarquía…