Venezuela será invadida

Santo Senois Matos; Licenciado en Ciencias Sociales, Psicólogo de la Universidad O&M de República Dominicana, más de 25 años como docente de Historia Hispanoamérica y Universal, autor de varios libros, entre los que destacan Biografía de un Coloso, Juan Bosch entre la dictadura y la democracia, Rimas y Décimas en el español dominicano, Transición y golpe de Estado en Chile; entre otros; y el más reciente Mi época y yo, Director del programa Radial “Orientación y Combate”.-

Las elecciones presidenciales venezolanas que fueron realizadas el 20 de mayo de 2018, en que el actual mandatario Nicolás Maduro incorporó a su banda petrol un tercer período consecutivo sin alternabilidad, impone al gobierno de
Estados Unidos que encabeza Donald Trump, dos únicas salidas políticas fuera del mapa político de La simple negociación.
Sin lugar a duda el chavismo fue descendido a un crédito muy bajo de simpatías en los sectores marginados de obreros, estudiantil y de clase media que originalmente apoyaron el proyecto de construcción de una nueva república que ya frustrados percibieron agotados los viejos modelos viabilizados por los sucesivos gobiernos de Adecos y Copey.

Un asalto militar de la derecha al poder, dejaría a Venezuela sumergida en una crisis política insurreccional con larga amenaza a la paz interna por los vínculos regionales del chavismo; del chavismo que ya desplazado del poder con fuerzas de un golpe militar podrían reactivar a una oposición de guerra de guerrillas mancomunadas a la Colombia vecina a las de un declinante Ejército Nacional de Liberación que mantuvo guerrillas paralelas a las FARC.
La decisión de la organización de Estados Americanos con su secretario en una posición de rivalidad de solicitar juicio en una Corte Penal Internacional (CPI) contra Nicolás Maduro y su gobierno por crímenes y delitos calificados como de Lesa Humanidad avizora inequívocamente la puesta en marcha de las poderosas fuerzas multinacionales en los planes de pisar territorio venezolano de las pesadas botas extranjeras.

Después de estas elecciones donde el ante chavismo con un candidato menos representativo no pudo vertebrar una alternativa de rivalidad electoral traerá ligeras concesiones a los grupos de mayor peligro político con una apertura monitoreada dentro de un túnel.
El escaso peso político de los candidatos contrarios llevó un mensaje de desaliento para las masas alineadas al líder opositor concurrir a emitir su sufragio.
Para el gobierno de Donald Trump es de menos riesgo político aprovechar con una coalición militar la posición geográfica de cerco fronterizo que tiene Venezuela y llegar hasta los puntos céntricos estratégicos y declarar nulo el gobierno de Nicolás Maduro.

La configuración del bloque hegemónico local-extranjero con un golpe de estado, fracciones de este pueden mostrar resistencia no porque sean partidarios del gobierno derrocado pero en una intervención militar todos los sectores y grupos internos correligionarios del poder extranjero se pliegan casi siempre por temor a perder el espacio, la vigencia y la confianza dentro del bloque del que históricamente han formado parte.
Frente a esta segura decisión del gobierno de Donald Trump, el gobierno bolivariano se muestra muy rezagado internacionalmente por la evidente dinámica de consenso en la OEA, ONU y réplicas en los más recientes pequeños bloques regionales y subregionales y los efectos financieros que fumigaron los impactos positivos de Petrocaribe de la recesión del 2008.

Sin lugar a duda todo intento de golpe (la conspiración de los Drones) será sobredimensionado por el chavismo para dejar el chapeo lo más bajito posible en el terreno político opositor para debilitar las bases orgánicas de los adversarios, tranzando con los más neutralizables y desaparición o sin exilio de los carismáticos.
En Venezuela no hay lugar para programar unos nuevos comicios ni para un golpe de estado sin muchos riesgos.